Organizar una biblioteca personal

Todas las personas que tengan una biblioteca personal de libros, documentos e imágenes que pueda considerarse relativamente numerosa encontrarán el problema, inevitablemente, de poner orden en el material, reunir y de clasificarlo para después poderlo consultar cómodamente.

Una  colección  importando tiene que estar necesariamente ordenada en un archivo para permitir la localización de los contenidos.

De hecho, libros, revistas y fotografías suman toda su importancia sólo si son utilizables y si podemos encontrar con facilidad toda la documentación útil para las necesidades del momento.

Pero como tenemos que ordenar todo este material? Qué criterio tenemos que seguir? El problema, obviamente, es diferente si el material del cual disponemos es modesto o si tiene un gran número de unidades. La falta de sistematización puede producir, con toda seguridad, la imposibilidad de disponer cuando haga falta.

Para evitar estos inconvenientes, es necesario archivar los documentos fichándolos y clasificándolos por categorías funcionales que nos permitan localizarlos y utilizarlos. Existen, en realidad, varios sistemas de clasificación: alfabética por autor, por sujeto y argumento, por título, por formato, por colecciones , o según criterios subjetivos del valor atribuido al documento. En nuestro caso, en efecto, no existe de entrada un criterio más adaptado que otro, dado que el archivo seguirá siendo “privado”, destinado sólo a nuestro uso y consumo.

Antes que nada, si no se ha procedido nunca a poner un orden lógico y regulado a todo el material que se ha acumulado con el tiempo, primero habrá que analizar cada objeto en relación con el contenido, el aspecto y la información específica presente, aunque sólo se quiera catalogar con criterio alfabético. Por ejemplo, si se tratara de material fotográfico, sería oportuno distinguirlo antes por categorías generales y reagrupar las imágenes en relación con la materia, para después poder especificar cada fotografía en su contexto. También podría añadirse un agrupamiento por características técnicas específicas de la imagen misma: blanco y negro o color, opacos o transparencias, etc.

En el caso de material literario, es buena regla distinguir las obras de carácter general de los libros que tratan específicamente de un tema.

Finalmente, las revistas ocuparán también una sección de vuestro fichero y habrá que distinguir entre las publicaciones generales y las del tema que más os interese.

Libros y revistas se clasifican por contenido y tipología y se catalogan anotando cuidadosamente título, editorial y fecha de publicación.

 

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